domingo, 27 de septiembre de 2009

Microrrelatos

I- "Nada se puede hacer si el río no suena" le comentó Igor al vacío. Sus pies se hundieron más en el fango. Sus piernas. Su pecho. Veinte segundos más de oxígeno.

II- Uno, dos. Uno, dos. Treinta lagartijas. Veinticinco sentadillas. Una rutina de la mente. Ejercicio crepuscular absurdo. No quiero más tutía. Uno, dos. Uno, dos.

III- Antes de salir miró para atrás una vez más. Todo estaba en su lugar. Salvo el retrato de marco rojo. Esos ojos lo miraban, inclinados. Esos ojos lo veían en fuga.

4 comentarios:

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  2. Te traigo esta canastilla con dulce de hígo, de parte de la comisión del Instituto de Hijas de María Escolapias; y estas pasas de uva para convatir el tránsito lento -tan tipico de los Bloggers- de parte de las Carmelitas Descalzas del corazón de Villa Diamante.

    Salú, turbina!

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  3. Cosas que suceden...
    Increíble, pero real. Juan García fue el único que pudo escribir un libro de mil quinientas páginas sobre lo efímero.

    Sujeto una vez más a mi cuello la bufanda. Está fresco y todo lo que alguna vez cayó ha vuelto a subir.

    Un fuerte abrazo...

    El roble fatídico

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